Un fin de semana en una Casa Rural

Siempre lo digo. Tengo mucha suerte. Y creo que la mayor suerte que tengo es la de tener a la gente que tengo a mi alrededor. Sin las personas con las que convivo a diario, mi vida sería MUY diferente. Y gracias a una de esas personas me fui este pasado fin de semana (vaya fin de semana más concentrado: que si los carnavales de Cádiz, el patético día de San Valentín, la Gala de los Goya…) a una casa rural que hay en lo alto de un pequeño pueblo malagueño llamado Alcaucín (Alcaucins para los amigos xD).

Todo empezó gracias a que uno de mis amigos cumplió años y la madre decidió regalarle un fin de semana a él y a sus ocho amigos más cercanos en una casa rural (la de la foto). Además, la madre también nos hizo otro regalo a los nueve: jugar al Paint Ball, algo a lo que no había jugado en la vida. Pero voy a ir por partes porque de verdad, me gustaría que todo el mundo disfrutase tanto como he disfrutado yo este fin de semana y os lo quiero explicar todo con detalle.

El viernes 12 de febrero salimos desde Dos Hermanas (Sevilla) a las 15:00. El viaje fue un show, más que nada porque llevábamos tanto equipaje que yo por ejemplo tuve que ir en el asiento del copiloto con una nevera entre los pies, un pedazo de macuto encima mía, varios paraguas a mi lado y al mismo tiempo mirando el mapa todo el rato para ir guiando al conductor. Por el camino, pasamos pueblos como el Arahal, Osuna o Estepa. Todo iba muy bien hasta que llegamos a Antequera y la carretera cada vez resultaba peor. Al poco tiempo de dejar atrás Antequera, llegamos a un pueblo llamado Colmenar. Imaginaos la gracia que nos hizo que nuestra carretera estaba cortada por obras en ese punto. Tuvimos que preguntarle a varias personas cómo llegar hasta Alcaucín. El único camino que había era un camino de cabras. Y no me quedo corto. Era una carretera súper estrecha, sin quitamiedos, sin líneas de separación, muy mala y encima, se encontraba a muchos metros de altitud. Y yo, que iba de copiloto, como íbamos por el carril exterior, cada vez que cogíamos una curva (eso sí, a 10 km por hora), me cagaba, literalmente :s. Hacía tiempo que no pasaba tantísimo miedo. Pero miedo de verdad, de temer por mi vida en serio. Gracias Alberto por conducir tan bien, nuestras vidas estaban en tus manos xD.

Bueno, el caso es que después de atravesar unos cuantos precipicios y con todo lo que eso nos había retrasado, conseguimos llegar a Alcaucín a las 19:00. Nos creíamos que lo peor había pasado, pero aún teníamos que subir a nuestra querida casa rural. Una casa que no estaba en el mismo pueblo. Se encontraba sola, en lo alto de una montaña. Y os puedo jurar que el viernes a esa hora en Málaga ya era casi de noche y estaba cayendo el diluvio universal. Es decir, que tuvimos que acceder a la casa por una serie de cuestas llenas de barro y con los coches a tope de equipaje y de personas. Mucho miedo xD.

Pero bueno, por fin llegamos a la casa, una casa que estaba nueva, como si la fuésemos a estrenar nosotros. Yo ya la había visto por fotos en esta web: http://www.rinconesdelmundo.com/casas-rurales/la-meica_4306 , pero es que cuando la vimos en la realidad, nos quedamos boquiabiertos. Aquello era precioso, increíble, muy bonito. Tanto la casa como el entorno. Por dentro tenía un salón bastante grande con chimenea, una cocina con todos los electrodomésticos y utensilios necesarios, 2 habitaciones de matrimonio, 2 habitaciones con 2 camas cada una, 3 baños (uno tenía jacuzzi), una gran terraza desde la teníamos vistas increíbles (como las de la foto de arriba), un porche/merendero, una barbacoa de piedra en el exterior y una piscina preciosa (que no pudimos disfrutar debido al tiempo) con un montón de tumbonas para tomar el sol. Y todo eso, rodeado de muchísimas flores, mucho césped y muchos árboles y al mismo tiempo, protegidos por numerosas montañas. Estábamos solos en el paraíso.

Ni que decir tiene lo bien que nos lo pasamos los tres días. Mucha fiesta, mucho desfase, muchas risas, mucha unión y también grandes discusiones de esas profundas sobre temas importantes xD. También había momentos de relax. Como cuando nos quedábamos todos alrededor de la chimenea charlando, o cuando nos asomábamos al mirador y nos quedábamos embobados, mirando en silencio la belleza que nos rodeaba y que esperamos volver a ver algún día.

Uno de los mejores momentos, fue cuando después de comer el sábado, empezamos a hacer botellona en la casa. Llegó un momento (a la altura del tercer cubata), en el que decidimos subir a la cima de la montaña que teníamos más cerca. No me pude reír más. Eso de subir por la ladera de una montaña con los cubatas en la malo es algo un poco surrealista. Es una mezcla entre hacer botellona y hacer senderismo. xD

El domingo por la mañana, hicimos el esfuerzo de levantarnos a las 8 de la mañana para irnos todos juntos a Málaga capital. Aún teníamos que jugar al PaintBall y estábamos deseando porque la mayoría de nosotros nunca había jugado. La verdad que el sitio donde nos tocó jugar era un bosque muy chulo. Con muchísimos árboles y muchas pequeñas colinas y barricadas, perfectas para el juego. Nos dividimos en 2 equipos, el verde y el rojo. Nos pusimos los monos, nos dieron las pistolas de bolitas de pintura, nos explicaron el juego y a jugar. La verdad es que está genial, lo malo es que le coges el tranquillo al final. Cuando estás metido por completo en el papel xD. Yo hoy tengo agujetas por todo el cuerpo, y es por el PaintBall. Aparte, tengo que decir que es un juego en el que hay que tener mucho cuidado, porque aunque las pelotitas están llenas de pintura, su impacto puede llegar a doler bastante. Depende del sitio donde den y de la distancia desde la que hayan sido disparadas.

El domingo nos vinimos a media tarde y evidentemente decidimos coger otro camino de vuelta. Más largo pero infinitamente más seguro. Tuvimos que ir hasta Vélez-Málaga, de allí a Málaga y ya rumbo a Sevilla. De verdad, le recomiendo la experiencia a todo el mundo. Yo nunca me había ido a una casa rural, y me esperaba un fin de semana totalmente diferente. Pero aquello era realmente el paraíso. Todo lo que diga es poco.

Quiero finalizar este largo post dándole las gracias a mis amigos por estar ahí y por hacerme reír sin parar las 24 horas del día. Fui dispuesto a disfrutar cada segundo y estoy contento porque lo he hecho. Espero volver algún día a la que desde este fin de semana será siempre, “nuestra casa rural de Alcaucins”.

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~ por Trending Topic en 15 febrero 2010.

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